Senggigi (Lombok)

Pendiente de revisión, revisión ortográfica, fotos y enlaces.

Hotelazo en Senggigi

Tras la odisea con los timadores del puerto de Bangsal llegamos al hotel. Habíamos reservado por hoteles.com el Kila Senggigi Beach, un hotel resort que ocupa todo un cabo de la playa de Senggigi.

Senggigi es la zona quizá más turística de Lombok, con varias playas muy grandes de fina arena y muchas palmeras. También hay muchos hoteles que salpican toda la orilla, aunque generalmente están bastante bien integrados con el entorno.

El hotel Kali Senggigi Beach (aprox. 50€) ocupa una península en la bahía de Senggigi. Es un resort con unos cuantos bungalows privados y varios edificios de habitaciones, todo perfectamente integrado en unos grandes jardines. Cerca de la playa tenía unos bungalows de planta baja entre palmeras y más hacia el interior unos edificios de habitaciones de dos alturas, también entre jardines de flores y palmeras. Por supuesto tiene su zona de playa que si bien no es del todo privada está limitado el acceso de los vendedores ambulantes por lo que no se hacen excesivamente pesados. Además hay una gran piscina aunque apenas la usamos ya que preferimos la playa. Un lugar idílico, aunque fuese evidentemente turista.

La playa está orientada hacia el atardecer lo que hace ideal tumbarse en las hamacas y aprovechar la happy hour desde las 5 para tomarse unos cócteles viendo como el sol se pone en el horizonte detrás del siempre presente monte Agung. Todo ello amenizado por un buen grupo musical que tocaba en directo grandes temas del pop.

Las habitaciones están correctamente cuidadas aunque la decoración es un tanto anticuada. Desafortunadamente nos tocó la habitación en el edificio más alejado de la playa, lo que nos hacía caminar casi 10 minutos hasta la arena.

Cenamos una noche en el hotel ya que hacían una barbacoa en la playa. El plato costaba 150.000 rupias (9€) y sorprendentemente no estaba “carbonizado” como en la mayoría de barbacoas que habíamos probado en otros sitios. Tanto las gambas como la carne estaba en su punto. Sin ser una cena excelente, estuvo bastante bien y lo mejor sin duda fue estar comiendo en la misma playa con una temperatura ideal acompañados por la orquesta que nos amenizó la velada a nosotros… y a un grupo de chinos para los que tocaron un puñado de temas populares de su país que corearon alborozados. ¡De lo más curioso! 🙂

Hotel recomendado para una estancia de relax y disfrutar de una playa tropical.

El día de nuestra llegada nos obsequió con un maravilloso atardecer, incluso mejor que el que tuvimos en Gili, y eso es mucho decir. Además nos acompañó un grupo en directo que tocaba temas del pop y rock clásicos… ¡incluso tocaron el Sultans of Swing! Inolvidable.

Al día siguiente relax en la playa durante toooooodo el día. Tiempo inmejorable y una magnífica playa de aguas cristalinas en la que nos bañamos incontables veces. Nos ofrecieron máscaras y equipo para hacer snorkel por la bahía pero estábamos en modo totalmente vago y nos conformamos con unos chapoteos cerca de la orilla.

Nos arreglamos y salimos del hotel para ver los alrededores. En la carretera principal hay unas cuantas tiendas y hostales de mochileros. Cerca está el Senggigi Art Market que es un mercadillo con muchos puestos donde se vende todo tipo de artesanía y ropa a precios baratos aunque para conseguirlos hay que regatear mucho. No está mal el lugar aunque tampoco vimos nada distinto a otros mercadillos de Indonesia.

Siguiendo por la playa de Senggigi paramos a tomar un cóctel en un bar al lado de la playa antes de ir al restaurante elegido para cenar que era el Lotus Bayview. Estábamos casi solos en el restaurante, la cena estuvo bastante bien. No había mucho más que hacer por los alrededores así que dimos un paseo de vuelta por la playa hasta el hotel.

El siguiente día era nuestro último día completo en Indonesia así que decidimos dedicarnos nuevamente al relax y pasar el día en la playa.

Cenamos en el restaurante de playa del hotel Sheraton, decorado con mucho gusto con unos faroles que hacían un ambiente muy romántico y un grupo musical que acompañó perfectamente la cena y que incluso nos hizo un guiño al cantar en casi perfecto español una canción de Maná 😛

Lo mejor de la noche fue cuando de repente salió del mar una tortuga que fue adentrándose en la playa y cuando vió un sitio que le gustaba empezó a excavar con las patas para poner sus huevos. ¡Alucinante! Una ocasión muy especial e inesperada de contemplar este espectáculo. Por supuesto casi todos los comensales dejamos nuestros platos y fuimos a ver a la tortuga.

Al final la cuenta salió por unos 300.000 rupias (18 €). El espectáculo de la tortuga fue un inesperado plus.

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