Los timadores de Lombok

Pendiente de revisión, revisión ortográfica, fotos y enlaces.

En barco de Gili a Lombok

Hay un corto viaje de unos 30 minutos en barco desde Gili Trawangan hasta el puerto de Bengsal, al norte de Lombok. Hay muchas agencias en Gili que te venden el ticket combinado de barco más transporte al hotel elegido por entre 75 y 100.000 rupias (4-6€). El transporte va en barco público, cuyo billete por separado cuesta tan solo 15.000 rupias. Este billete se puede comprar en el embarcadero público situado en la playa, aunque no incluye el transfer desde Bengsal a tu destino en Lombok. Ojo, el embarcadero no está donde los pantalanes -de hecho no hay pantalán- sino algo más al norte.

La hora de partida eran las 3 de la tarde aunque como teníamos que cruzar la isla en cidomo y luego buscar el embarcadero salimos con mucho tiempo así que a las 12:30 estábamos allí. Esto nos permitió finalmente coger el barco de la 1.

El barco tenía salvavidas suficientes y salió en cuanto todos los asientos estuvieron ocupados por lo que no había sobrecarga. Con las frecuentes noticias de naufragios en estos mares siempre hay que tener un ojo extra sobre la seguridad aunque este día el mar estaba muy tranquilo y el barco parecía suficientemente bueno.

Los serviciales maleteros

La odisea comenzó al llegar a Bengsal. Un barullo humano nos recibió. Entre la confusión un hábil señor (digo señor porque parecía bastante mayor) se subió al barco de dos brincos y nos cogió las maletas y se las pasó rápidamente a unos porteadores que había esperando en el agua. No hubo tiempo ni a pestañear. Los porteadores se escaparon por la playa y los seguí lo más rápido que pude. Al final tuve que soltar 5.000 rupias a uno y otras tantas a otro por el “servicio”. Un tercero también reclamaba pasta, así que cogí las maletas que habían dejado sueltas los primeros, le dije “enough” y salí corriendo de allí. Afortunadamente ya nos dejaron en paz.

Los listillos del transporte

Mientras tanto la señora Pululante estaba buscando quien se hiciera cargo de los vales del transfer para el transporte desde este barullero puerto al hotel. Finalmente encontró a unos que dijeron que ellos se encargaban de llevarnos en autobús o furgoneta.

Nos llevaron a su “sede” que era una oficinilla al lado de un bar. Allí nos empezó a contar que habíamos llegado temprano (eran casi las 3 de la tarde), que no salían hasta las 4 que llegaban los otros pasajeros. Eso sí, se ofreció a llevarnos inmediatamente por ¡¡sólo 400.000 rupias cada uno!! (unos 27€). Por supuesto nos negamos. A continuación quiso negociar el traslado al aeropuerto. Nos llevaba al hotel inmediatamente y nos vendía el transporte al aeropuerto por el módico precio de 450.000 rupias cada uno… ¡¡un chollazo!! También nos negamos así que tras varias discusiones y regateos nos dijo que si no queríamos pues que esperásemos.

Mientras esperábamos en el bar (donde no consumimos nada, cabreados como estábamos con este jeta) volvió un par de veces rebajando el precio… 250.000 por cabeza, 200.000 en total… como ya quedaba poco para la hora acordada pues también rechazamos.

Llegó el siguiente barco al puerto, pero allí no aparecieron más clientes así que ya nos temimos un nuevo lío con el transporte. Efectivamente nos dijo que llevarnos a nosotros solos no le salía a cuenta y que tendría que esperar al siguiente barco. Le dijimos que de ninguna manera, que ese no era nuestro problema y que se comprometió a llevarnos a esa hora. Habíamos esperado y queríamos nuestro transporte. Al final intentó sacar 50.000 rupias por el transporte pero tampoco aceptamos. Finalmente se dió por vencido y envió a alguien a llevarnos. ¡¡Victoria!!

Y lo mejor, salimos de aquel agujero donde desde luego no tendríamos ninguna protección en caso de timo u otro tipo de lío.

Este taxista también nos intentó vender excursiones por la isla. Mostré interés para que pensara que nos interesaba y evitar alguna otra jugarreta, pero por supuesto no les llamamos.

Reducto de paz en el hotel

Y al fin llegamos al hotel sobre las 4 y pico de la tarde. Habíamos leído varias historias de timos en Lombok, que te hacen una encerrona hasta que aflojas la pasta. También habíamos leído multitud de opiniones positivas destacando que era una isla aun poco explotada turísticamente.

De todas formas la experiencia de esta travesía, que se suponía breve pero finalmente duró casi todo el día, nos cansó muchísimo y nos dió muchísima pereza tan solo pensar en reanudar estas peleas al día siguiente.

Afortunadamente llegamos a tiempo de ver un maravilloso atardecer desde la playa del hotel ¡y con happy hour! Así que visto que nos gustó mucho el hotel (ver el siguiente capítulo) decidimos quedarnos allí a descansar.

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