Hacia las Gili

Odisea para los billetes

Con el buen sabor de boca que nos había dejado Nusa Lembongan nos dirigimos a las islas Gili. Estas son 3 islas pequeñas que están al lado de Lombok, isla contigua a Bali y a las que se puede llegar “fácilmente” en barco rápido.

Todo parecía bastante sencillo para ir de un sitio al otro. El barco rápido partía de Padang Bai, un puerto en la zona este de Bali que en el mapa no estaba muy lejano. Además vimos que había uno de los barcos rápidos que partía a la 1 de la tarde, lo que en teoría nos permitiría disfrutar la mañana. Recordemos que aquí amanece muy temprano, hacia las 6, y hacia las 8 ya hace calor suficiente para ir a la piscina o incluso playa.

La noche anterior estuvimos mirando por las agencias callejeras que encontramos, y ofrecían el precio de folleto de 660.000 rupias (40€) por trayecto incluyendo desplazamiento desde el hotel en Bali a Padang Bai. En algún caso bajaron a 550.000 pero no más. A la mañana siguiente preguntamos en el hotel y con un par de llamadas nos dijeron 500.000 por billete. Buena sorpresa. Luego nos volvieron a llamar y nos dijeron que el desplazamiento iba ya lleno y que la compañía no lo podía organizar, así que el hotel ofreció su coche por 200.000 rupias los dos. Como íbamos muy justos de tiempo y queríamos ir ese mismo día aceptamos aunque nos olía a trampa ya que tendrían que haber rebajado el billete.

A continuación nos dieron la otra mala noticia: que a las 10 de la mañana tendríamos que marchar, ya que se tardan 2 horas en ir a Padang Bai… entonces vayamos a las 11… no, porque hay que recoger los billetes y bla bla bla. En fin que ya se nos habían chafado los planes del día. Para eso hubiese sido mejor madrugar y coger el barco de las 8 o las 9 de la mañana.

El taxi tardó en atravesar el denso tráfico de Denpasar y luego iba por la carretera de la costa, en la que se veía algo más de naturaleza pero aun muchas casas (casi se podría decir chabolas), tiendas chiringuito destartaladas y los omnipresentes templos. Y una nueva presencia: el monte Agung, el volcán (extinto) más alto de Bali que domina toda la isla, aunque no se vea desde Kuta ni Seminyak.

Llegado un momento del viaje el coche se paró en un lugar en el que no había nada excepto un edificio de planta baja con varios locales de los cuales solo estaba ocupado una agencia que vendía los billetes que íbamos a utilizar. El taxista estuvo comentando algo con la empleada y a continuación a esperar. Esperar, esperar y esperar. Preguntábamos de vez en cuando pero solo decían que los billetes estaban “en camino”… ¿¿¿en camino???

Al cabo de casi tres cuartos de hora sin que aparentemente ocurriese ninguna novedad ya por fin pudimos pagar. Nos ofreció la vuelta con desplazamiento al hotel al mismo precio (500.000 rupias). Nos pareció buen precio y encajaba en nuestros planes así que aceptamos. Días después veríamos que había sido una mala idea.

No tenían para pago con tarjeta, así que tuvimos que rascar las rupias que teníamos y aun asi el chófer nos dejó 200.000 que nos faltaban y que le devolvimos en cuanto llegamos a Padang Bai y pudimos sacar del cajero. Lo que obtuvimos fueron unos vales que tendríamos que cambiar por los billetes finales en Padang Bai. Pero ¿no era esta la oficina oficial de la naviera? Pues no, era una agencia de amiguetes del hotel que por supuesto se llevaría su comisión así como los del hotel, faltaría más.

Unos 20 minutos de coche después llegamos a Padang Bai. Allí nuevamente el caos. Afortunadamente en este caso el taxista se ocupó de ir a 3 o 4 sitios hasta que nos dieron los billetes y nos dejó en el embarcadero, pero estuvimos más de 30 minutos dando vueltas.

Aunque las distancias sean aparentemente pequeñas y las gestiones sean aparentemente sencillas, todo lleva muchísimo tiempo aquí así que, aunque ya prevees tardar más que en España, hay que preveer muchísimo más tiempo para todo.

Por fin en el barco

El embarcadero también es bastante caótico. En un estrecho muelle se concentra la llegada y salida de varios barcos y se afanan empleados de los barcos, pasajeros que llegan y se van, unos cuantos puestos ofreciendo de todo instalados en el suelo y otros cuantos vendedores moviéndose entre los pasajeros.

Tuvimos que esperar otra media hora más bajo el sofocante calor del medio día, así que para cuando estuvo todo listo para zarpar eran casi las 2 de la tarde frente a la hora prevista de la 1.

El viaje en sí fue como la seda. Tomamos un barco de la empresa Marina Srikandi, de las que mejores comentarios tenían por internet. En cuanto al tema seguridad tenían chalecos y botes salvavidas y parecían correctamente equipados. Habíamos leído también muchas historias sobre los transportes en barco locales, aunque al parecer estos son mucho más lentos. Los ferris rápidos suelen estar bien equipados en seguridad, no sobrecargaron el barco con pasajeros y por supuesto son mucho más caros. Allí en el puerto había varias compañías que hacen el trayecto desde Bali a Gili y/o Lombok.

El viaje en sí mismo fue algo menos de una hora y nos dejó en la playa de Gili Trawangan, ya que apenas hay un muelle en esta isla y por algún motivo que desconozco no lo usaron.

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