Bali. Seminyak

hotel_redEn Seminyak nos alojamos en el hotel Dipan Resort, muy cerca de la zona de bares y restaurantes de Seminyak pero no en medio con lo que está bastante tranquilo. La única excepcion es el vecino club Hu’u con música discotequera hasta las 2-3 de la mañana aunque no nos impidió dormir.

El hotel está muy coqueto y el personal es muy acogedor. Tiene una piscina no muy grande pero glamourosamente decorada con vegetación, caída de agua e incluso una cama para tomar el sol suspendida sobre la piscina. Muy guapo.

Tuvimos mucha suerte: no les quedaban habitaciones normales y por el mismo precio nos alojaron en una de las villas… en dos palabras: im-presionante. Edificio de dos pisos, habitación y baño enormes, con gran ducha y bañera , un gran salón-cocina-comedor en la planta baja y lo mejor: ¡una piscina privada con su jardincito para nosotros solos! ¡Qué más se puede pedir! Incluso venían por la tarde a abrirnos la cama, encender las luces y asegurarse de que el aire acondicionado estaba bien puesto.

En el mismo hotel nos organizaron una excursión a medio día por Ubud (400.000 rupias) y el transporte a Gili Trawangan (200.000 rupias por el transporte hasta Padang Bai + 500.000 por billete de barco). Quizá estas excursiones podíamos haber encontrado algo bastante mejor buscando en los puestos de turismo de la calle, pero el tiempo se nos echó encima y nos fuimos a lo cómodo.

Muy buena recomendación el hotel Dipan.

Viendo que el alojamiento era inmejorable, decidimos quedarnos en Seminyak 3 noches con el plan de explorar Bali durante el día y salir a cenar por Seminyak por la noche.

restaurante_redDespués de estar un rato en nuestra piscina para terminar la tarde decidimos ir al beach club más famoso de Seminyak, el Potato Head, del que tanto habíamos oído hablar en varias páginas web. Estaba a 5 minutos a pie desde el hotel Dipan. Al llegar se entra por la parte trasera del edificio: una estructura alta de forma semicircular que está construida con contraventanas viejas de madera de distintos colores traídas de toda la isla. Una estampa sin duda curiosa. No es necesario pagar entrada.

Dentro del Potato Head… mucha gente. Está todo excesivamente lleno sobre todo de australianos. Las instalaciones están por supuesto muy bien preparadas y pinchan música chill-out que tiende a bacaladera con el paso de la tarde lo cual la convierte en pesada. Hay una zona de tumbonas con mesas al lado de la piscina infinita abierta hacia el mar para las hay que apuntarse en una lista y esperar a que quede alguna tumbona libre. En las tumbonas la consumición mínima son 500.000 rupias. Si no quieres tumbona puedes quedarte en el césped, si es que encuentras un hueco para poner la toalla, ya que está bastante masificado.

También hay mucha gente en la piscina, sobre todo en la zona del bar, tomando sus bebidas sin control o incluso fumando dentro del agua… el club en global no está mal del todo pero esperaba algo con mucha más clase. No volvería, en Menorca o Ibiza hay sitios infinitamente mejores.

Después dimos una vuelta por la playa a ver el atardecer, donde mucha gente se congregaba para lo mismo. La playa es continuación de la de Kuta, también muy ancha y extensa, sin embargo en esta zona no hay hamacas ni chiringuitos y está bastante solitaria durante el día. Debe de ser porque todo el mundo se queda en la piscina de su hotel, muchas de ellas construidas en la misma arena de la playa.

Lo mejor de Seminyak es sin duda el ambiente de tarde-noche ya que hay multitud de sitios modernos y atractivos. Alguno de los que más nos gustaron, además del ya mencionado La Favela, son:

restaurante_redVin+. Un espectacular local de bambú abierto hacia la calle muy amplio con gusto exquisito. Nuestra habitual primera parada tras salir del hotel ya que casi todos los días tenían música en directo. Nos encantó una chica australiana de origen italiano llamada Eva Scolaro. Con su encantadora voz y su aire de suprema elegancia nos hizo pasar un rato muy agradable el sábado. Por lo que parece todos los sábados actúa allí.
Los cócteles entre 85 y 95.000 rupias y una atención excelente.

restaurante_redMotel Mexicola justo al lado del Vin+, es un local con un gran patio animadísimo de gente cenando o tomando algo. La decoración y la carta son de inspiración mejicana y tiene una música muy marchosa pero no discotequera. El ambiente es muy variopinto, desde grupos de jóvenes hasta matrimonios australianos de ropas estrafalarias. La margarita on the rocks está muy buena. Precios de cócteles sobre 80.000 rupias (5€).

restaurante_redGinger Moon está en la calle principal Jalan Kalu Aya y es de los pocos que pone vino por copas en condiciones de temperatura adecuada (o sea, no “del tiempo “). Como en toda Indonesia el vino es caro, entre 75 y 90.000 rupias la copa (4-6€).

Tiene una decoración moderna y acogedora de inspiración indonesia. Como en la mayoría de los sitios la atención es muy amable.

Un día cenamos allí y salimos muy contentos aunque no para quedar con la boca abierta. A destacar el “pez volador crujiente”, un pescado pequeño ligeramente rebozado que lo fríen entero hasta que queda super crujiente y lo presentan de forma que parecen alas. Muy curioso y bastante rico.

La cuenta total con 2 entrantes, 2 principales y una botella de vino fueron 678.000 rupias (unos 40€), un precio que no es caro para la zona.

Paramos en otros bares de la calle Kalu Aya, pero no nos gustaron tanto o bien la terraza daba justo a la calle principal y era imposible estar allí por culpa del humo y ruido del espantoso tráfico que había. No paraban de pasar cientos de motos y sobre todo taxis que daban vueltas sin parar calle arriba y abajo esperando que les parase algún cliente y apestandolo todo con su asqueroso humo de tubo de escape. Muy desagradable.

Con el tiempo ibamos comprobando como toda la zona sur de Bali no responde en absoluto al concepto preconcebido que teníamos de la isla como un lugar paradisíaco. Nuestras sospechas se confirmaron en los siguientes días (ver artículo próximo): del Bali auténtico no queda prácticamente nada y ahora no se diferencia de otros tantos lugares de turismo de masas: coches, motos, humo, ruido, guiris y toneladas de cemento por doquier le restan cualquier encanto.

Otros turistas e incluso algún español que conocimos que vivía en Bali nos confirmaron esta impresión y nos comentaron que las únicas zonas que quedan algo respetadas se sitúan bastante lejos, al norte de la isla y no al sur. También nos recomendaron visitar la cercana isla de Nusa Lembongan, algo que haríamos más adelante.

Finalmente Bali ha resultado una decepción. No sé si por no ir suficientemente informados con antelación o quizas por no usar una forma de explorar más independiente (p.ej. alquilando una moto). En todo caso, encontrar alguna zona virgen en la isla actualmente parece bastante difícil… y cada vez más. Así pues, si lo que buscais es el Bali que tenemos idealizado no vayáis al sur de la isla, o mejor aún, no vayais a Bali.

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