Borobudur y Pranbanan

Realmente el único motivo para venir a Yogyakarta es visitar los templos de Borobudur y Prambanan que se encuentran a las afueras de la ciudad. Como vimos después incluso se organizan excursiones de un solo día desde Bali (por supuesto en avión) para ver ambos templos y luego regresar.

Una duda que teníamos era si daría tiempo a ver ambos lugares dado el caótico tráfico. En el hotel nos aseguraron que sí y nos pusieron en contacto con un agente que nos proporcionaría un coche con conductor. Al final el precio acordado fueron 500.000 rupias (unos 30€) incluyendo transporte, conductor, gasolina y los parking en cada sitio. Por lo que ví en páginas como YogYes es un precio dentro de lo habitual.

Supongo que como casi siempre se podría obtener algo mejor a base de regatear y regatear y gastando en ello el precioso tiempo de vacaciones. Por mi parte opino que una vez el precio parece razonable (aunque nunca vas a tener la certeza), el esfuerzo de “rascar” unos pocos euros no compensa el tiempo invertido. Otra de las ventajas de contratar un conductor y no una excursión es que los viajes organizados salían a las 5 de la mañana y nosotros andábamos todavía con el jet-lag así que quedamos con nuestro taxista a las 8 con la intención de no madrugar… ¡craso error! La llamada a la oración de la mezquita de al lado con su altavoz de 5000 vatios orientado hacia nuestra ventana casi nos mata del susto a las 5 de la mañana.

Borobudur

Es el mayor templo budista del sudeste asiático y reconocido como patrimonio de la humanidad por la Unesco. Se encuentra a unos 40 km. de Yogya pero se tarda casi hora y media en llegar. De camino al templo el chófer nos fue contando cosas de Yogya y del templo.

En Borobudur hay una zona de taquilla solo para extranjeros (no me fijé si cobraban más aunque es muy probable). La entrada combinada con Pranbanan cuesta 750.000 rupias (unos 50€) y se puede pagar con tarjeta.

Una vez dentro recorres una explanada con árboles y jardines y según te vas acercando al templo tienes unas grandes vistas para sacar unas fotos.

Debía de ser época de vacaciones escolares porque había un montón de excursiones de colegios, un montón de niños correteando escaleras arriba y abajo. Lo más curioso es que se acercaban y pedían fotografiarse con cualquier turista blanco que se encontrasen. No sé si simplemente les llamábamos la atención o si esa fotografía fuese como un “trofeo” para presumir con amigos y famillia. Nos pasamos el día esquivando niños que nos perseguían con su cámara de fotos gritando “photo with me ,photo with me!!”. Hasta nos hicieron un par de robados, era imposible librarse del “acoso del escolar” 😀

El templo ciertamente es un edificio muy grande de forma cuadrangular alineado con los puntos cardinales. Representa el imaginario budista y metafóricamente es un ascenso desde el mundo terrenal hasta el nirvana. Hay 5 niveles y en cada uno se representan con grabados distintos episodios desde escenas de la vida cotidiana en los niveles inferiores a temas más espirituales según vas ascendiendo niveles.

Por los niveles también hay infinidad de hornacinas con budas haciendo distintos signos, como tranquilidad, reflexión, sabiduría…

Los relieves y grabados del templo están muy bien pero por comparar nos impresionaron bastante más los de Angkor Wat, mucho más abundantes y detallados.

Después de rodear el templo 4 veces y ascender los correspondientes niveles, ya estábamos listos para subir al último y alcanzar el nirvana. No fue exactamente el nirvana pero sí reconozco que nos impresionó mucho la parte superior con las enormes estupas (unos tejadillos de piedra en forma de campana) que coronan el templo.

Incluso aquí en el nivel más alto hay un ascenso a la espiritualidad. Las de la parte inferior tienen agujeros en forma de rombos, las intermedias en forma de cuadrado que representa mayor perfección y finalmente la gran estupa que corona el templo no tiene ningún agujero. Se dice que en su interior había una estatua de Buda en oro.

Nos pasamos un buen rato haciendo fotos entre las estupas y disfrutando la vista del valle que se tenía desde el nirvana.

Es imposible salir de Borobudur sin pasar por un interminable pasillo de puestos de souvenirs. Diría que nos llevó más de media hora recorrerlo y eso que no paramos en ninguno, fue una auténtica tortura. Al final nos estaba esperando nuestro chófer.

Tour por la lava

Para rellenar el día nos sugirieron hacer el Lava Tour, que también había visto en alguna de las guías y que nos pareció buena idea.

El tour consiste en visitar los ríos de lava arrojados en 2010 por un volcán muy cercano a Yogya. Según el chófer toda la ciudad quedó cubierta de cenizas y en las aldeas situadas en la ladera del volcán murieron 300-400 personas.

Nos llevó casi una hora desde Borobudur subiendo una montaña por una carreteruca estrecha, quiero decir aun más estrecha que las habituales. Al final llegamos a una explanda repleta de jeeps todoterreno…  y ahí nos dimos cuenta de que habíamos caído en una trampa para turistas. Efectivamente para visitar la lava era necesario subir en todoterreno. Por 1 hora de ruta nos cobraron 400.000 rupias (unos 24€). Al menos teníamos la esperanza de que mereciese la pena.

Pero no fue así. Lo que vimos fueron montones de piedras volcánicas como si fuese una cantera. De hecho había bastante gente sacando piedras de forma manual y se veían camiones parando a recoger la carga extraída de forma totalmente penosa. No sé cuanto podría ganar esa gente pero probablemente lo justito para subsistir.

Durante el camino nos hicieron el show de mostrarnos que la lava aun está caliente. En un lugar había una zona que estaba mojada (aunque no había manantial ni ninguna fuente natural de agua) y por un recoveco salía algo de vapor. Nos invitaron a acercarnos y comprobar que desprendía calor… Vale, sí que lo hacía pero era muy evidente que bajo las piedras había una manguera colocada por ellos mismos….

Nos intentaron parar a visitar un “museo” pero visto lo visto nos negamos a parar y les dijimos que continuasen el trayecto, lo cual hicieron con cara de pocos amigos.

Visitamos otro par de sitios en la montaña como una piedra de 3 o 4 metros de diámetro que se suponía había sido escupida hasta allí por el volcán. Lo mejor es que la llamaban la piedra del alien por su supuesto parecido con el famoso bicho de la película homónima. Desde luego había que echarle muuuucha imaginación.

Descontentos con la excursión volvimos finalemente a por nuestro coche para marchar de allí cuanto antes.

Lo único positivo fue que el Jeep era muy chulo, parecía uno de esos de las películas de guerra de los 60-70.

Prambanan

Desde el infame Lava Tour nos llevó casi una hora para llegar a Prambanan, los otros templos a visitar cerca de Yogya. En este caso es un conjunto de templos hindúes dedicados a 3 de sus dioses principales y a sus 3 “vehículos” o animales que los guían, lo que hace un conjunto de 6 templos principales flanqueados por un montón de templos más pequeños dedicados a otras deidades.

Los templos son muy chulos y merece mucho la pena la visita. Tuvimos ocasión de hacer infinidad de fotos desde distintos ángulos, desde cerca y lejos y en todos los casos las vistas eran encantadoras.

Lamentablemente cuando quisimos ir al restaurante del recinto éste estaba ya cerrando y no nos quedó más que comprar unos helados y unas patatitas para saciar el hambre. Afuera del recinto había algún warung (bar típico indonesio) pero preferimos volver a recrearnos en los templos.

Ciertamente estas dos visitas merecen mucho la pena, y se pueden hacer perfectamente en el día. Según que tipo de viajero seas puedes ir con una excursión organizada desde Bali u otro origen o incluso contactar y acordar con alguno de los coches con conductor que se pueden encontrar en páginas como Yogyes.com.

Vuelta al aeropuerto

Tras acabar la visita el chófer nos dejó en el aeropuerto. Tras la experiencia de la llegada esperábamos algo similar, pero sorprendentemente la zona de salidas tiene una zona de asientos para esperar bastante amplia rodeada de muchas tiendas y algún bar.

Lo que nos fue imposible fue encontrar un bar en el que tuviesen algo de cerveza para amenizar la espera. Es territorio completamente musulmán y parece que todo tipo de alcohol está prohibido en el aeropuerto. Afortunadamente en uno de los puestos quedaba una única lata de Guiness a la que nos agarramos como consuelo.

Con media hora de retraso salió el vuelo de Lion Air (45€) que nos llevaría a Bali.

curiosidades_redLion Air es una de las varias compañías que operan en la zona junto con AirAsia, Jetstar, Batik Air, Tiger o las compañías de bandera Garuda Indonesia, Malaysia Airlines o Singapore Airlines y su filial Silk Air.

Pero Lion Air no permite pagar sus billetes con una tarjeta que no sea de un banco indonesio por lo cual no es posible comprarlos directamente por Internet.

Investigando por la web llegué a una pagina indonesia que parecía de confianza y que realiza las gesiones en tu lugar y te permite hacer este tipo de compras. El enlace es: ticketindonesia.

Introduces los datos del vuelo que necesitas y ellos te informan del precio así como de la comisión que cargan. En este caso fueron 4 ó 5 €. Luego realizas el pago con tarjeta para confirmar y ellos te envían las reservas.

Una vez con la reserva ya puedes ir a la página de LionAir a hacer el check-in y todo el procedimiento habitual. La experiencia con esta página fue totalmente positiva.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s