Kuala Lumpur

Un largo vuelo de más de 12 horas nos llevó desde Londres al aeropuerto de Kuala Lumpur. Afortunadamente los trámites de aduana fueron muy rápidos y salimos pitando del aeropuerto.

Para ir hasta la ciudad compramos un vale de taxi en un puesto en el interior del aeropuerto situado nada más salir de la recogida de maletas. Un viaje al centro de la ciudad con 2 maletas nos costó 84 ringgit malayos (símbolo RM), unos 20€. No está mal considerando que hay más de 50 km. hasta Kuala Lumpur (o KL como la denominan en todas partes) y así evitamos posibles timos de taxistas de los cuales habíamos leído en varios foros.

La primera impresión según lo esperado fue el calor húmedo que nos azotó nada más salir de la puerta de la terminal.

Durante el camino la segunda impresión es que les gusta construir torres. Casi todos los edificios modernos son torres de pisos, incluso en las zonas más alejadas de KL donde a priori hay espacio más que suficiente donde hacer construcciones bajas.

El skyline de KL

Según se acerca el taxi a KL empiezan a aparecer por el horizonte la multitud de rascacielos que componen el centro de la ciudad, y sobre ellos las Torres Petronas más conocidas aquí como Twin Towers (Torres Gemelas).

Sin duda un espectáculo de modernidad que se confirmaría más tarde recorriendo sus calles.

hotel_redNos alojamos en el hotel Sommerset. En realidad es un edificio de apartamentos con servicios de hotel. Teníamos un apartamento grande y completo con cocina completa, salón y baño grande con bañera con vistas a la ciudad. Y lo mejor la piscina en el tejado del edificio con vistas a las Torres Petronas y al resto de rascacielos de KL.

Queda a unos 5 minutos andando de la parada de metro más cercana y a unos 15 de las Torres Petronas. Además tiene un servicio de transporte gratuito a la ciudad a ciertas horas del día.

El precio muy bueno alrededor de 60€ por noche. Muy recomendable.

Las Torres Petronas

Precisamente con el transporte del hotel nos acercamos rápidamente a conocer la vista más representativa de KL. Nos sorprendió la elegancia de las líneas que enseguida fueron realzadas por la iluminación nocturna.

Por supuesto había cientos de turistas sacando fotos. Me llamó la atención que todos los que tenían pinta de locales tenían unos móviles de lo más moderno y de gran tamaño, como para poder lucirlos y lucirse.

En la parte de abajo de las torres hay un enorme centro comercial, uno de los muchos que hay en KL como veríamos después. Parece que la ciudad es toda ella un gran centro comercial.

Detrás de las torres hay un parque rodeado de rascacielos con un lago central. A cierta hora se encienden unas fuentes de colores que hacen juegos con los chorros aunque no es especialmente espectacular.

Bukit Bintang

A continuación nos dirigimos al barrio de Bukit Bintang quizá la zona de más animación y también la más frecuentada por los turistas.

Está a unos 10-15 minutos andando desde las torres. Para ir puedes utilizar unas pasarelas elevadas y cerradas con aire acondicionado que recorren muchas partes de la ciudad. Imprescindibles para sobrevivir al habitual calor húmedo de la zona. A la vez estás pasarelas sirven de soporte publicitario y tienes la sensación de que toda la ciudad es un contínuo de anuncios. Casi cualquier espacio imaginable tiene publicidad.

Las pasarelas nos condujeron a un enorme centro comercial, el Pavilion. Además de cientos de tiendas tiene una gran zona con bares y restaurantes y allí nos paramos a tomar un vino. Para correr menos riesgos en cuanto a que lo trajesen a temperatura ambiente pedimos un blanco. No sólo lo trajeron frío sino que lo sorprendente es que además trajeron la copa fría. Una práctica que luego vimos que era habitual para el vino blanco y que es imprescindible para aguantar el frescor del vino durante el tiempo suficiente como para acabarlo ya que al cabo de un rato el ambiente hace que la copa y por tanto el vino se vaya calentando.

En cuanto a los precios aquí el vino cuesta entre RM25 y 30 (6-7€). Bastante caro. Una pinta de cerveza anda por los RM20 aunque muchos sitios tienen happy hour de 2×1 en cerveza hasta las 8 de la tarde. El tema bebida bastante caro aunque otros cócteles costaban los mismos RM30.

Saliendo del centro comercial te encuentras un barullo de tráfico, gente yendo en todas direcciones, ruido y anuncios. Nos dirigimos a la famosa calle Jalan Alor famosa por sus restaurantes y ambiente. Nos encontramos una calle llena de restaurantes chinos con las mesas en la calle y entre medias puestos de comida china de todo tipo para llevar. Un espectáculo que hay que ver aunque absolutamente nada invitaba a comer allí.

restaurante_redFinalmente fuimos a una calle paralela mucho más tranquila y allí encontramos un restaurante vietnamita con muy buena pinta que nos hizo recordar lo bien que habíamos comido en aquel país. Así que allí entramos.

El Sao Nam está en una casa con apariencia colonial lo que le da un cierto encanto contrastando con lo fea que está la calle. Dentro tiene muchos carteles del Vietnam comunista que aportan una estética muy propia.

En cuanto a la comida efectivamente nos recordó en sabores a lo que habíamos probado en Vietnam aunque diría que de una forma más suave.

Comimos unas gambas que podríamos definir a la gabardina aunque con un rebozado mucho más suave. Lo curioso es que venían ensartadas en palos de caña de azucar, también comestible ¡y riquísimos! a pesar de estar lógicamente muy dulce.

Otros platos a destacar fueron el guiso de pollo al caramelo, y el pollo al tamarindo, ambos deliciosos. Quizá nos gustaron algo menos los rollitos de gambas.

Con un vino blanco la cena salió por RM 195 (unos 46€). Bastante bien para lo rico que estaba todo. Recomendado.

Tras la cena pasamos por la también cercana calle Changkat Bukit Bintang. Aquí sí hay unos cuantos bares y restaurantes que se pueden considerar como “de moda”, muchos turistas extranjeros y ofertas de cerveza. Con este buen clima no es de sorprender que todos tengan una parte de terraza y que el local esté totalmente abierto al exterior.

Barrio chino

Tras descansar merecidamente del largo viaje en el muy cómodo apartahotel, amanecimos con ganas de recorrer el resto de la ciudad o al menos lo que nos diese tiempo en ese día. Cogimos un taxi y nos dirigimos al Chinatown o barrio chino. El taxi nos cobró unos 10 ringgit.

Al final el barrio chino es principalmente una calle larga repleta de puestos ambulantes, tiendas y algún puesto de comida al que acuden sobre todo los turistas. Sin mayor interés que pasarse un rato curioseando entre los puestos. No obstante vimos ya pocas cosas que no pudiésemos encontrar en cualquier mercadillo español.

En las calles cercanas está el mercado central, también reconvertido en tiendas de souvenirs para turistas. En los alrededores se pueden encontrar algunos edificios interesantes de la época colonial.

Plaza Merdeke

Es la plaza más importante de KL por la historia que la rodea. Es una gran explanada verde en la que se sitúa una enorme bandera de Malasia. Hay varios edificios históricos alrededor así como la gran Mezquita Nacional, un edificio moderno y que destaca sobre el entorno.

Desde allí callejeamos hacia las torres Petronas pero entre ya estábamos cansados de caminar en el calor húmedo y que aun no habíamos recuperado del viaje decidimos volver al hotel a disfrutar de la piscina.

La vuelta la hicimos en metro. El billete se saca en unas máquinas automáticas en la misma estación y te cobra según el trayecto. Al pagar te da una “ficha” que es igual que las de los coches de choque 🙂 Por lo demás en el metro tienen el aire acondicionado a tope y hacía realmente frío.

Tormenta tropical

Mientras estábamos en la piscina en la azotea comenzó una lluvia torrencial que se tornó en rayos y que finalmente nos obligó por precaución a retirarnos a la habitación.

El cielo quedó cubierto de nubes toda la tarde así que no nos quedó más remedio que cancelar nuestra visita a la torre Menara, una torre de telecomunicaciones desde donde se tienen las mejores vistas de KL. Al parecer según leí por Internet subir a las Petronas es más complicado ya que requiere sacar un ticket a primerísima hora de la mañana y luego solo puedes subir hasta la pasarela que une ambas torres y que se encuentra tan solo a media altura.

Cuando la tormenta se convirtió en un ligero orbayu salimos en el transfer del hotel y volvimos a la zona de Bukit Bintang a tomar algo y a cenar.

restaurante_redCenamos en el restaurante Bijan, un restaurante en la zona de Bukit Bintang de comida indonesia. En general estuvo bastante bien y salimos satisfechos aunque tampoco para tirar cohetes.

Platos que probamos:
– Gambas y verduras fritas 🌟🌟🌟🌟⭐
– Gambas y piña frita en salsa ligeramente picante 🌟🌟🌟🌟
– Cordero rednang, una salsa típica del sudeste asiático 🌟🌟🌟🌟

La cena salió por 218 ringgit (unos 52€).

Marchamos de KL

A la mañana siguiente un taxi nos llevó al aeropuerto. Tardamos algo menos de una hora y eso que el aeropuerto está muy lejos de la ciudad.

curiosidades_redEl taxista nos dijo que entre las 8 y 17 horas el tráfico es tan pesado que se suelen tardar más de 2. También nos comentó que durante el Ramadán a ciertas horas los taxistas no quieren llevarte al aeropuerto salvo que les pagues un buen extra ya que el atasco es tal que pueden tardar incluso 4 horas.

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